Filosofía

Marxismo de andar por casa

“Toda la historia de la sociedad humana, hasta el día de hoy, es una historia de lucha de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos… en una palabra, opresores y oprimidos.” Alegaban Marx y Engels en el Manifiesto Comunista de 1848.

Quizás tenían razón.

La lucha de clases empieza por casa, en la mía no hay ni maestros ni oficiales, ni barones ni siervos de la gleba, pero unos mandan y otros han de obedecer. Muchas veces me pregunto por qué las cosas son así. ¿Qué es lo que da la autoridad? ¿La edad, la sabiduría, la experiencia, o el dinero? Esa frase de mi abuelo “cuando seas padre comerás huevos” encierra tal vez la respuesta a esta pregunta. Los hijos somos de alguna forma los proletarios de la familia, y los padres, la burguesía, seguro que si muchos de ellos lo leyeran no estarían de acuerdo con esta afirmación, dirían que todos los beneficios se reparten equitativamente entre los miembros de la familia. Aunque eso fuera cierto y todo se distribuyese de forma igualitaria, siempre habría algo que nos gustaría tener y que pudiera no ser material. Ya decía el amigo de Vasili en “Enemigo a las puertas”  "El hombre nunca cambiará. Nos hemos esforzado tanto en construir una sociedad equitativa donde no hubiera nada que envidiar al vecino... Pero siempre hay algo que envidiar. Una sonrisa, una amistad, algo que no tenemos y de lo que queremos apropiarnos. En este mundo, siempre habrá ricos y pobres, gente con esperanza y desesperados, ricos en amor y pobres en amor...". A lo mejor, basta con que me dejen llegar a las 5:00.

¿Es posible entonces una sociedad sin clases?

Decía Marx “la revolución empieza por casa” y hay muchas formas de hacer la revolución. En todas las familias hay un Bakunin o un Lenin (salvando las distancias, claro), está el que impone su voluntad a través de la rebeldía absoluta pretendiendo gozar de todos los derechos y todas libertades, sin que haya un patrón que le dicte normas, y también está el que intenta conseguir esas mismas libertades subrepticiamente, poco a poco, con logros que sin que nadie se dé cuenta, le van proporcionando cuotas de poder, que si un sobresaliente, que si hoy limpié la habitación… pequeños detalles que le otorgan también poder para tomar decisiones.

Y quizás, tras todas estas divagaciones, la respuesta esté en una frase “No es mas rico el que más tiene, si no el que menos necesita.”

 

Redactor del artículo
Author: Ana
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