Ética

Demasiados

China es el país más poblado del mundo con 1351 miles de millones de personas, lo que supone aproximadamente un quinto de la población mundial.

En 1979, al comprobar que las cifras de natalidad eran muy elevadas, se aprobó la “Ley del hijo único”, una política que ordena a las parejas chinas no tener más de un hijo. Una reciente modificación permite a los chinos tener dos hijos en el caso de que uno de los padres sea hijo único, aunque en las zonas rurales se permite y es aceptado tener un segundo hijo si el primero es de sexo femenino o lisiado (no obstante estas ideas retrógradas no serán tratadas en este artículo). Tener un segundo hijo “ilegal” supone que a las familias las multen con sanciones de cifras tan elevadas como 900000 €. También se les niega la identidad social, esto supone que el niño no tiene derecho a recibir educación, ir al médico o viajar dentro del país.

Por otro lado, la población de la Tierra en el año 2500 será de 9600 millones de personas, según la ONU. Esto significará que la demanda de alimentos aumentará un 70%

Así pues, ¿qué hacer?, ¿estamos dispuestos a seguir ignorando la injusticia que se vive en China, permitir que un niño no pueda asistir a la escuela o ir al médico, a cambio de intentar retrasar el inminente apocalipsis social debido a la superpoblación que se nos viene encima?

Algunas personas verán la ironía de las distintas situaciones: en España, el lado occidental, se lucha por los derechos de la mujer que en otros países de la Unión Europea están vigentes y la abolición de la Ley anti-aborto, mientras que en China, existe todo un movimiento pro-natalidad. Aunque en realidad, no existe tal ironía, no se piden cosas opuestas, se pide la libertad que cada persona debería poder disfrutar.

La verdadera realidad es que el planeta se nos va de las manos. La población, se pongan las leyes que se pongan, seguirá creciendo, sobre todo en países pobres como muchos de África, donde, quizá, en unos años, empecemos a emigrar los europeos a buscar trabajo, en vez de ser al revés. La población de los países ricos está envejecida, y contra eso no se puede luchar. Pues creo que ninguna persona estaría dispuesta a vivir menos para que otras personas que viniesen después pudiesen disfrutar de un mundo parecido al que vivió él.

La solución puede ser cuidar algo mejor la Tierra, puesto que la necesitamos y sólo tenemos una, e intentar controlar la natalidad, sin llegar a radicalismos.

 

Redactor del artículo
Author: Alicia
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