Hª de la Filosofía

Tenemos lo que nos merecemos

Nos quejamos de las leyes y de las normas, pero, ¿qué pasaría si no las hubiese?

Pensemos en un país en el que no estuviera explícitamente prohibido conducir ebrio. Es normal pensar que la mayoría conduciría ebrio, aunque creo que no lógico. No debería ser lo más común hacer algo que es perjudicial para los demás sólo porque no está prohibido. Y conducir ebrio es sólo un ejemplo. Otros posibles son conducir a altas velocidades, construir edificios de mala calidad que corran peligro de derrumbe o, incluso, tener la música a un volumen alto por la noche. No nos respetamos, y por eso nos tienen que obligar a hacerlo.

Las regulaciones en economía son necesarias porque el empresario no respeta ni al comprador ni al trabajador.

Las regulaciones en educación son necesarias porque hay profesores que no respetan a alumnos, como también hay profesores que no son respetados, ni por los alumnos, ni por sus padres.

Las regulaciones en general son necesarias porque no nos respetamos unos a otros.

El problema llega cuando quien hace estas leyes, no respeta a los que van a ser legislados.

¿Alguien le preguntó al pueblo si quería quitar, modificar o añadir alguna ley? Lo decidieron los partidos políticos, sean de izquierdas o de derechas, y si algo tienen en común todos ellos, es que sus diputados tiene un trato especial ante la justicia. ¿Por qué? Porque así lo dice la Constitución. Cada día estamos viendo por la tele casos de corrupción, viendo cómo nuestro rey, estando el país como está, se va de cacería y, por si fuera poco, tenemos que aguantar que nos digan que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, cuando la mayor deuda es de las empresas. ¿Y a alguien (de los más importantes) le imponen un castigo que no sea remediable con dinero? NO.

Creo que hemos llegado a la situación en la que estamos por varias razones. La primera, por "pasar" de la política y dejar que hagan y deshagan a su gusto. La segunda, y causa de la primera (causa, no efecto), por no educarnos como deberíamos. En parte, no es nuestra culpa el no hacerlo, ya que, como ya explique en otro artículo, a la clase política le interesa mantenernos ignorantes.

La última, y más importante (creo), por hacer necesarias las leyes. Y esta es total e íntegramente nuestra culpa. Puede resumirse en unos pasos muy sencillos de seguir, al menos en la teoría. Parece ser que en la práctica a algunos les cuesta el primero:

Si nos respetásemos naturalmente --> no serían necesarias las leyes --> No haría falta nadie que hiciera leyes --> Nadie hace leyes --> Al nadie hacer leyes, nadie se beneficia de ellas. (Por aquello de "quién hace la ley hace la trampa")

No parece muy complicado, ¿no? ¿Por qué es tan difícil llevarlo a cabo fuera de la escritura, en la realidad? Sencillamente, porque no nos respetamos. Empezamos riéndonos de los demás y acabamos quitándole lo que tiene (no me refiero a cosas materiales). Nos reímos de alguien y le robamos su dignidad mientras atentamos contra el respeto, el suyo y el nuestro. No estoy diciendo que por reírnos de alguien existen las leyes, pero si creo que reírse de alguien y humillarlo, desencadenó una serie de actos que condujeron a la necesidad de las leyes.

Pero es difícil pensar en no reírse de nadie hoy en día. Todos nos reímos de todos. Con buena intención, con mala, con ninguna... pero nos reímos. Hay gente a la que le da igual que se rían de él, pero hay gente que puede sentirse ofendido y, herido su orgullo, emprendan venganza. En otras palabras, que se la devuelvan, y seguramente con violencia física. ¿Quién es culpable del daño? ¿El que golpea? O, ¿el que empieza el conflicto? El primero dirá que no se hubiera reído el otro, el segundo, que el uno debería aprender a aguantar daños no físicos. ¿Quién tiene razón? Aquí entran las leyes. Aquí se evidencia la necesidad de leyes, porque los humanos somos como somos, y siempre creemos llevar la razón, sin pararnos a escuchar e intentar entender a los demás.

Lo que intento explicar es que si el mundo está como está, es por nuestra culpa. Por actuar como actuamos, se hace necesario el poder (del tipo que sea) y, los que lo tienen, se aprovechan de su situación privilegiada.

Pero no hemos de olvidar que el poder emana de nosotros. La solución está en nuestras manos. No es sólo decir que no necesitamos que nos gobiernen, hace falta algo más: demostrarlo.

 

Redactor del artículo
Author: Nazaret
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